Los clubs cambian las noches de verano.

¿Te imaginas salir una noche a cenar con tu pareja o amigos, tomarte una copa después de la cena, bailar un poco en la pista y terminar la velada en un reservado, todo eso sin salir del mismo local? Esto es algo que se puede hacer en un tipo de local polivalente llamado “club”. Un formato de establecimiento de ocio que cambia la forma de entender las noches de verano.

Los clubs funcionan durante todo el año, pero se ha observado que es en verano y en zonas turísticas donde más aceptación está teniendo. No son centros sociales para establecer nuevas relaciones, para conocer gente nueva, como puedes ser una discoteca, sino más bien para pasártelo bien con tu gente.

Triunfan más en verano porque en verano salimos más. No hace falta que estemos de vacaciones, ni que sea fin de semana. No sé si será por el calor, pero por esas fechas aprovechamos cualquier oportunidad para tomarnos una cerveza con los amigos en una terraza y alargar la tertulia hasta las tantas. No tenemos prisa por recogernos. Nos cuesta menos trasnochar, incluso si al día siguiente tenemos que levantarnos temprano para ir al trabajo.

Los clubs ofrecen una experiencia completa y distinta. Marta logró reunir a sus amigas en Alicante durante una noche en agosto. Hacía tiempo que no se veían. Cada una tiene su vida. Tienen pareja e hijos y les cuesta quedar. A Marta no le apetecía organizar una quedada de familias, ni reunir a las parejas. Quería ver a sus amigas de siempre y ponerse al día con ellas. Podían haber decidido irse a la Playa de San Juan, como cuando eran más jóvenes, de garito en garito, como quería una de ella, pero a Marta le apetecía algo más tranquilo, más íntimo. Quedaron en Pelican, un club cercano a la playa de Alicante. Cenaron en el restaurante, después se tomaron un coctel en una especie de pub que tienen al lado y decidieron alquilar un reservado para echar unas risas y hablar de sus cosas.

“No somos unas crías”- dice Marta – “lo que me apetecía era reencontrarme con las amigas y el local daba pie a ello.”

Diferencias entre un Pub y un Club.

Mucha gente confunde los pubs con los clubs. Piensan que los clubs son pubs elegantes. El blog Diferenciario aclara que son dos tipos de establecimientos completamente distintos. Pub proviene del término anglosajón “Public House”, un local abierto al público para dispensar bebidas. Los “Clubs” proceden de los centros sociales en los que se reunían personas con gustos e intereses similares, y en los que para poder acceder a ellos debías ser socio. Los clubs actuales, como locales de ocio nocturno, son espacios abiertos, pero cuentan con diferentes ambientes y dependencias, cuyo acceso es restringido. Estas son algunas diferencias entre unos y otros:

  • Los pubs no están pesados para dispensar comidas, son locales para beber. Aun así, algunos de ellos ofrecen servicios de bocadillería o hamburguesería, en donde los clientes comen en el mismo salón donde otros están bebiendo. Por otro lado, los clubs cuentan con un restaurante propio separado de otras salas en las que la gente bebe, charla y escucha música.
  • Por lo general, un pub ofrece un único ambiente. Aunque disponga de diferentes salas o de una terraza, todo es como una prolongación del ambiente principal. Uno de los mayores atractivos de los clubs es que disponen de estancias separadas con un ambiente distinto. Tienen un comedor-restaurante exclusivamente para comer. Una zona más relajada con mesas, una decoración distinta y su propia barra para tomar una copa. Pueden tener incluso una pista de baile, separada de la zona de mesas, para que los clientes que deseen un ambiente más tranquilo no se sientan invadidos. Y con frecuencia, disponen de una zona vip, con mayor intimidad y un servicio más personalizado. Los clientes se van distribuyendo por los diferentes ambientes, sin que unos obstaculicen a los otros.
  • La entrada a todas las instalaciones de un pub es completamente libre. Esto no sucede así en los clubs, donde el paso de unas zonas a otras está más controlado. Bien porque los clientes no conocen su existencia o porque el acceso a las mismas está regulado. Con frecuencia es el propio personal del establecimiento quien invita a los clientes a visitar otra dependencia. Por ejemplo, cuando pagas la cuenta del restaurante, el camarero te informa que en la planta de arriba hay una coctelería en la que te puedes tomar una copa tranquilamente. Para el acceso a la zona vip, por lo general es necesario hacer una reserva o está limitado a los clientes asiduos.
  • Los clubs son lugares más seguros e íntimos que los pubs. En un pub, la gente puede entrar y salir a su antojo de una zona a otra, mientras que en los clubs todo está más controlado. Por ejemplo, si has alquilado un reservado, sabes que ningún intruso entrará al lugar y dispondrás de un camarero en exclusiva para ti, que no se va repartiendo entre las distintas mesas de la sala. Hay veces en las que la intimidad es lo que te demanda la ocasión.

 Los clubs están de moda.

Un artículo publicado en “Metrópoli”, el suplemento de estilo de vida del periódico «El Mundo» señala que los restaurantes que ofrecen servicios extra están experimentando un boom en Madrid. El gerente del club “Salvaje Bless”, ubicado en la calle Velázquez, comenta al periódico que este tipo de negocio tiene una tendencia imparable y que muchos empresarios de la noche están replicando la fórmula.

“Salvaje Bless” es un restaurante de comida fusión japonesa. Desde el restaurante se accede a una zona de copas, con una decoración exótica de inspiración amazónica. A determinadas horas de la noche se programan performance y espectáculos de baile. Otros clubs de la capital disponen de una terraza en la azotea con vistas a la ciudad.

Cenar se ha convertido en una actividad de ocio. Muchos quedamos con la pareja o con los amigos para ir a cenar. Después, la noche se puede desenvolver por otros derroteros. Por lo general, tras comer el postre, nos apetece tomarnos una copa en un ambiente diferente y relajarnos.

Si lo ofreces todo en el mismo establecimiento, alargas el tiempo de estancia del cliente y, por tanto, el gasto por persona. Al haber salas diferentes da la impresión de que has cambiado de local, que has salido del restaurante y te has metido en otro sitio. Pero lo cierto es que no has salido del establecimiento. Gran parte de la noche, si no toda, la desarrollas en las mismas instalaciones. Esta experiencia distinta contribuye, a su vez, a fidelizar a la clientela. Si el comensal se lo ha pasado bien, es probable que vuelva en un futuro y que recomiende el local a sus conocidos.

Todo en el mismo sitio.

Cuando salimos a cenar una noche vamos directamente al restaurante. Después buscamos un local tranquilo en el que tomar una copa. Llega un momento en el que nos apetece escuchar música y bailar. Bailar es un ejercicio físico, cansa. Antes de llegar a casa nos apetece tomarnos la última copa en otro sitio. Tal vez para consolidar los lazos de complicidad que se han reforzado durante la noche, o para reponernos del ejercicio. Tenemos que estar relajados antes de meternos en la cama. Una noche de fiesta es una odisea. Como en el viaje de Ulises, lo importante no es el destino, sino disfrutar del trayecto.

Pero claro, para tener una noche especial tenemos que desplazarnos de un sitio a otro. En ocasiones, de una parte a otra de la ciudad. Podemos hacerlo andando, intermedios que interrumpen la fiesta, o hacerlo en coche, aquí aparece el amigo que se sacrifica por los demás. El que renuncia a una parte de la diversión para que los demás se lo pasen bien.

Decimos que lo importante es la compañía, pero buscamos locales especiales que estén a la altura de la experiencia.

Imagínate que lo tienes todo en el mismo sitio. Suena seductor, ¿verdad? Esta es la magia de los clubs. Bajas unas escaleras y sales de un restaurante de comida fusión para meterte en un lugar completamente distinto. Iluminación suave y sugerente. Decoración con palmeras artificiales, creando espacios de intimidad entre una mesa y otra. Paneles luminosos en la pared. Una barra al fondo. Parece que te has desplazado al Caribe. Te apetece tomarte una caipiriña. En los clubs, la decoración es fundamental. Te incita a quedarte y a consumir determinadas bebidas.

Una pareja que has visto en el comedor del restaurante, pasean por toda la sala sacando fotos con el móvil. Se piensan que están en un parque temático. ¿Colgarán las fotos en Instagram o se las guardarán en el teléfono como recuerdo? Coges tu copa y brindas con tu pareja. “Por nosotros”.

La noche coge fuerza, intensidad. Y no has salido del mismo local. Este es el encanto que encierran los clubs. No tienes que desplazarte para disfrutarlo.

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