La ortodoncia en edad adulta puede asustar, pero merece la pena. ¡No esperes más!

Es muy frecuente ver a niños y adolescentes de entre 9 y 15 años llevando aparato para corregir las posibles anomalías que se dieron durante el crecimiento en la disposición de los dientes o los huesos. En este sentido, al ser una cuestión tan normalizada en la sociedad, apenas llama la atención. La cosa cambia cuando se trata de un adulto. Encontrarse a una persona de edad más avanzada con brackets puede hacer levantar miradas y comentarios entre la gente, lo cual resulta verdaderamente desagradable para quien lo está experimentando. Da la sensación de que, llegados a un punto vital, se nos ha pasado el arroz para llevar a cabo este tipo de intervenciones, como si no quedase otra opción más que conformarse con la apariencia de los dientes que se tiene, aunque no sea del agrado personal; y esto es muy injusto.

Lo cierto es que hay muchas personas que no tuvieron la oportunidad de seguir un tratamiento de ortodoncia en su niñez y mantuvieron una mala colocación de los dientes hasta mas adelante. Motivos como la falta de información, tiempo, o las limitaciones económicas de las familias, impidieron una detención precoz o no pudieron afrontar los gastos que conllevaba el proceso odontológico. Esto es más común de lo que se cree y, según un estudio recogido en Gaceta Dental, al menos el 25% de los adultos de entre 35 y 45 años necesitarían hacerse una ortodoncia.

No podemos negar que ponerse los brackets de niño tiene sus ventajas. Los huesos en este momento se encuentran más flexibles que nunca, lo que facilita el tratamiento; y al estar en temprana edad, da tiempo de aplicarlos durante un mayor periodo, alcanzando mejores resultados.  Sin embargo, lo cierto es que no hay una edad límite para hacerse una ortodoncia y se trata de una elección totalmente personal.  Si tu boca o tus dientes no te gustan, colocarte los brackets o someterte a otro proceso de ortodoncia, no sólo mejoraría su apariencia, dándote una sonrisa mucho más estética; sino que también  ayudaría a cuidar tu salud bucodental ya que, es posible que, si tienes los dientes muy mal colocados, te cueste cepillarlos de manera correcta y se acumule la suciedad con frecuencia entre los huecos. En este sentido, se recomienda hacerlo lo antes posible, aunque cada caso es particular y depende de la situación individual.

Plantéate por qué quieres hacértelo y pregúntate si realmente puedes comprometerte con el proceso

No podemos obviar que se trata de un procedimiento largo, tedioso, bastante caro e incluso incómodo en algunas ocasiones, sobre todo a la hora de comer. Por este motivo, tendrás que barajar lo que necesitas y reflexionar muy bien si dispones de los medios y la paciencia requerida para afrontarlo en la edad adulta. Como cualquier intervención relacionada con la estética, es importante que pienses bien los motivos que te llevan a querer hacértela. ¿Se trata de una decisión personal, o es más la precisión social por tener una boca perfecta? Aunque puede ser un impedimento durante el cepillado, a veces una mala disposición de la boca no significa mala salud y, el hecho de aceptar una dentadura irregular puede ayudarnos a valorarnos tal y como somos, sin pretender alcanzar el canon de belleza ideal. Sin embargo, en otras ocasiones, la mala disposición de los dientes sí que afecta a la salud, e incluso puede suponer un trauma, empeorando nuestra estabilidad emocional. En ese caso, es normal que quieras intervenir para sentirte mejor. Así que no lo dudes, ¡no esperes más!

Elige el procedimiento que mejor te vaya

Antes de tomar una decisión u otra, es imprescindible conocer las posibilidades que existen, ya que no sólo están los brackets clásicos que consisten en una ortodoncia fija y metálica, y modifican bastante la estética de la cara. Si esto es lo que más te preocupaba, ¡tenemos buenas noticias! Debes saber que también hay otros tipos de ortodoncias fijas más disimuladas que suelen fabricarse de zafiro o cerámica, e incluso existen procedimientos de ortodoncias removibles, algunas de las cuales son invisibles y, tal y como explican los expertos de SM Médico Dental, han supuesto una revolución en los tratamientos al ser imperceptibles incluso en las distancias más cortas.

Por otro lado, los precios y tiempos varían dependiendo de cada elección y circunstancia; y lo más adecuado es que te dejes recomendar por tu dentista. En este caso es mejor que no te decantes por la opción más barata con el objetivo de reducir el precio. A la hora de elegir un buen dentista, ten en cuenta que sea un profesional con experiencia amplia, clientes satisfechos, e instalaciones de calidad, independientemente de lo que cueste. Si te dejas guiar por la mejor oferta, tal vez el resultado sea peor y, en cuestiones de salud, es mejor no arriesgarse.

Prepárate mentalmente y comprométete con el proceso

Elijas el procedimiento que elijas, has de estar mentalmente preparado/a para afrontarlo. Infórmate bien sobre el proceso, el tiempo que necesita, las precauciones que se tienen que tomar en lo referente a la alimentación, o los ajustes que hay que hacer. No descuides tu higiene bucodental y hazte revisiones siempre que sea necesario. Asimismo, has de asumir que, durante esta etapa de tu vida, sobre todo si has elegido una ortodoncia fija, tu apariencia estética se verá bastante afectada, así que debes estar muy preparado/a para aguantar miradas o comentarios y aprender a gestionarlas para que no afecten a tu estado de ánimo. Para ello, intenta recordar los beneficios por los cuales decidiste comenzar el tratamiento; trata de mantener una actitud de positividad y no pierdas la paciencia. También es importante que no te alejes de tus seres queridos por vergüenza a que te vean. Debes seguir haciendo tu vida anterior igual y normalizar que las personas adultas también tiene derecho a corregir sus dientes para sentirse mejor, o por salud. Otra cosa que puede ayudarte es hablar con tu ortodoncista, ya que él estará acostumbrado a situaciones similares y podrá explicarte que, aunque todo el mundo pasa por lo mismo, acaba contento con el resultado.

El tiempo pasará más rápido de lo que crees y, al final, alcanzarás tu objetivo.  ¡Mucho ánimo!

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