Los pueblos más bonitos de la Costa Blanca

La Costa Blanca es una de las zonas más turísticas del Mediterráneo español. La Costa Blanca es el nombre que recibe la zona de la provincia de Alicante bañada por las aguas del Mediterráneo. Comienza en Dénia y finaliza en Pilar de la Horadada (Alicante).

Son muchos los municipios turísticos que forman parte de la Costa Blanca como Benidorm, Elche o Torrevieja. Pero en este artículo nos vamos a centrar en los pueblos más bonitos de esta región, aquellas localidades perfectas para pasar unas increíbles vacaciones de verano o a las que debes hacer una excursión durante tu estancia en la Costa Blanca.

  • Jávea

Jávea es un municipio costero de unos 27.000 habitantes que ofrece mucho más que sol y playa. Son muchos los reclamos turísticos de esta localidad como sus preciosas calas de agua turquesa como la Cala Granadella o Cala la Barraca, el Parque Natural del Montgo o su precioso casco antiguo que conserva su arquitectura medieval. Los principales edificios que debes visitar son el Mercado de Abastos, la Iglesia de San Bartolomé o el Ayuntamiento. Pero para descubrir Jávea lo mejor es dejarse perder en sus calles y disfrutar de sus magníficas playas y calas.

  • Dénia

Dénia es un destino ideal de playa, pero son muchos los alicientes para pasar las vacaciones en esta localidad. Los principales reclamos turísticos son su castillo, la Torre del Gerro y el barrio marinero conocido como “Baix la Mar”. Además, destacan sus famosas fiestas del Bous a la mar y su rica gastronomía. Las fiestas del Bous a la Mar se celebran durante la segunda semana del mes de julio y son famosas por sus espectáculos taurinos en los que en muchas ocasiones el toro acaba en el mar. Sobre la gastronomía Dénia cuenta con gran fama, tanto que fue declarada por la UNESCO como “Ciudad Creativa de la Gastronomía”.

En definitiva, Dénia es un lugar perfecto para pasar las vacaciones de verano para desconectar de la rutina y disfrutar de sus playas. Si optas por esta localidad para tus vacaciones te recomendamos que te instales en cualquiera de sus hoteles, pero si viajas en familia otra opción ideal sería optar por un apartamento vacacional. “Los apartamentos vacacionales aportan libertad y cuentan con instalaciones completas y en la mayoría de casos con piscina”, indican desde Romer Playa Inmobiliaria que cuenta con un amplio catálogo de casas en Denia para alquiler de corta estancia o vacacional.

  • Calpe

Calpe es otro de los pueblos más bonitos de la Costa Blanca. Cuenta con unas playas maravillosas para disfrutar del clima mediterráneo, pero en esta localidad hay muchas más cosas que hacer además de ponerse moreno.

Hay que señalar que el principal sello identificativo de esta localidad alicantina es el peñón de Ifach, un peñón de unos 300 metros de altura que destaca sobre el paisaje de Calpe y el Mediterráneo. Pero además del peñón en Calpe hay otras visitas obligadas. Te recomendamos pasear por su casco antiguo y visitar los Baños de la Reina, un yacimiento arqueológico romano ubicado junto a la orilla del mar. Otro lugar imprescindible si visitas Calpe son las salinas, un enclave natural precioso que es hogar de muchas aves. Además, si te apasiona la arquitectura te recomendamos ver la Muralla Roja, un edificio de apartamentos diseñado por Ricardo Bofill.

  • Altea

Altea es un pueblo con encanto ubicado en la Costa Blanca. En esta localidad te recomendamos pasear por sus empedradas calles y disfrutar de sus preciosas vistas desde alguno de sus miradores como el Mirador de Portal Vell. Tampoco deberías irte sin visitar la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, un edificio que cuenta con dos cúpulas de tejas azules que son visibles desde todo el municipio y que se han convertido en uno de sus símbolos. Y la última recomendación es cuanto menos curiosa, y se trata de la iglesia ortodoxa rusa San Miguel Arcángel, que es el primer templo de la Iglesia ortodoxa rusa construido en España.

  • Alfaz del Pi

Alfaz del Pi es otro de los pueblos que no podían faltar en esta lista. En esta localidad alicantina destacan sus playas, pero también la cultura y es que en Alfaz del Pi se celebra el Festival de Cine Internacional que cada año reúne a estrellas de la pantalla en una completa semana dedicada al séptimo arte. Aunque Alfaz del Pi es mucho más que sus playas y su festival de cine. Las visitas obligadas en este pueblo son Faro del Albir y el Parque Natural de la Serra Gelada.

  • Santa Pola

Y el último pueblo de esta lista, que no por ello menos bonito, es Santa Pola. ¿Y qué ver en esta localidad alicantina? Pues te lo vamos a indicar a continuación. Paradas obligatorias son el castillo fortaleza y el Parque Natural de las Salinas, zona declarada de especial protección para las aves que en algunas épocas del año se pueden ver aves tan preciosas como flamencos. Otras visitas recomendables son el Parque del Palmeral, que cuenta con las ruinas de una antigua villa romana; la ermita del Calvario o el Cabo de Santa Pola.

Además, si cuentas con tiempo porque vas a pasar varios días en esta localidad te recomendamos visitar la isla de Tabarca, la única isla habitada de la Comunitat Valenciana. Esta isla se encuentra a unos 8 kilómetros de Santa Pola. Esta isla cuenta con historia, en el pasado un refugio de piratas berberiscos y posteriormente Carlos III fortificó la isla para dar cobijo a varias familias de Génova que estaban cautivas en la ciudad de Tabarka (Túnez). Ahora, su núcleo urbano ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. Pero no solo por su historia merece la pena visitar Tabarca, también porque sus aguas son Reserva Marina del Mediterráneo por su calidad y biodiversidad de su flora y fauna.

En definitiva, estos son los pueblos más bonitos de la Costa Blanca a nuestro juicio. Por supuesto, no son los únicos destinos de la zona que merecen una visita.

Otras raras vacaciones

Si el año pasado tuvimos unas vacaciones un tanto extrañas con el tema del Covid19, las de este año tienen pinta de que no van a ser muy diferentes. Sé que hay muchos que ya se han liberado completamente de la carga mental que estar en pandemia conlleva, es como si se hubieran olvidado de que el virus sigue ahí y hacen lo que les da la real gana con todo, pero otros muchos como yo, y mi familia, estamos viendo cómo se trunca un poco todo lo planeado para este agosto 2021.

Aún no estamos todos los adultos vacunados, pero lo estaremos para la segunda semana de agosto que es cuando tenemos vacaciones todos juntos, y aun así vamos con pies de plomo. ¿Por qué? se preguntarán muchos, y otros tendrán claros los motivos que voy a explicar a continuación antes, si quiera, de que los nombre.

Para empezar, la puñetera variante Delta está “dando por culo” (y perdonad la expresión) por todo el país. Hay a quien le da igual  20 que 30, pero no es nuestro caso. Según me he podido informar mediante los medios de comunicación, la variante Delta no es más mortal que la variante clásica que predominaba aquí en España hasta hace unas pocas semanas, el problema es que es mucho más vírica, hasta el punto de que incluso en espacios abiertos puede haber contagios más o menos masivos. De ahí que muchos gobiernos de comunidades autónomas estén recomendando el uso de mascarillas en exteriores a pesar de que el Gobierno nacional haya eliminado la obligatoriedad de su uso en espacios abiertos y siempre y cuando se pueda mantener la distancia de seguridad mínima de metro y medio de separación entre personas.

Pues bien, si me siento en una silla sin moverme, estoy en el campo haciendo una ruta de senderismo o camino por una calle sin tráfico es posible que consiga mantener la distancia de seguridad mínima pero ya os adelanto que en una ciudad normal, de aceras normales, paseando por la calle es prácticamente imposible. Y es que en mi barrio las aceras no deben medir más de un metro de ancho en las calles estrechas así que si me cruzo con alguien es obvio que no cumplo la distancia de seguridad. Lo mismo me ocurre cuando paseo por las calles más céntricas llenas de comercios ya que al cruzarme con do o tres personas por la acera vuelvo a no poder cumplir esa distancia mínima y, por lo tanto, todos deberíamos llevar la mascarilla aunque estemos al aire libre y sobre todo teniendo en cuenta que la variante Delta es ya la predominante en nuestro país. Ahora bien, ¿lo hacemos? Por supuesto que no.

Hay un gran porcentaje, gracias a los dioses del Olimpo, que sí se sube la mascarilla cada vez que se cruza con alguien, o que la lleva puesta directamente, pero otros muchos la llevan tan guardada que ni se les ve y, obviamente, no van poniéndosela y quitándosela según se cruzan con nadie. Conclusión, que no la llevan nunca salvo si entran en un comercio, básicamente.

A todos esos yo les pregunto, ¿estáis totalmente seguros de que no os va a afectar el virus estéis o no vacunados? Y voy más allá ¿sabéis que los niños no están vacunados y que aunque la mortandad es baja en los menores existe? Si yo contraigo el virus y tengo la suerte de ser asintomática lo llevaré a casa, se lo podría pegar a mis hijos y ellos podrían ser asintomáticos o no, y acabar en la UCI o no, y acabar con secuelas o no, o algo mucho peor, o no. ¿De verdad queremos arriesgarnos? Mis hijos son lo más preciado que tengo en la vida así que por ínfima que sea la posibilidad de que el virus les afecte de alguna forma haré todo lo posible para que ni les roce, y eso implica que yo cumpla todas las medidas de seguridad preventivas posibles. Por eso, y porque la incidencia está cada vez más alta, nuestras vacaciones van  ser muy extrañas.

La Playa

Para empezar hay que tener cuidado en la playa porque ahí, con razón, nadie lleva mascarilla. Nosotros accedemos a la arena siempre con la mascarilla puesta, cruzándonos con quien nos tengamos que cruzar, y solo cuando nos hemos instalado en un espacio es cuando retiramos nuestras mascarillas. Luego tenemos una norma: del agua a las toallas y de las toallas al agua. Es decir, que nos podemos bañar en el agua y podemos ir y volver de la orilla en línea recta hasta nuestras toallas pero si queremos jugar en la arena lo haremos en nuestro espacio, de modo que el número de personas con las que nos crucemos sin mascarilla sean las mínimas posible.

La verdad es que si todos cumpliésemos esta premisa otro gallo cantaría pero la realidad es que la gente se cruza paseando por la orilla sin ningún tipo de separación, chocando sus brazos, y sin mascarilla. El año pasado yo también lo hacía, pensaba que al aire libre y con la brisa del mar no había problema, este año con la variante Delta sé que sí hay problema así que evito el peligro, así de sencillo.

Las vacaciones

Hemos intentado contratar alojamiento en un montón de sitios y no hay manera. El año pasado estuvimos una semana en El Cortijo el Sapillo, en Albacete, y este año lo tienen todo completo.

Hemos intentando alquilar una caravana donde nos recomendaron, en Caravanas Cruz, y para las fechas que nos interesan ya no les quedan caravanas para alquilar.

Hemos optado por llamar a muchísimos campings con casitas de madera y hemos buscado en muchísimos portales de turismo rural por si conseguíamos algo que entrara dentro de nuestras preferencias.

Hemos llamado a Casa Imperial Salamanca, un alojamiento rural de lujo que nos han dicho que es una maravilla, y todo completo en nuestras fechas.

Incluso hemos intentado buscar en Booking, que no nos gusta demasiado porque preferimos el alquiler directo o por mediación de empresas más familiares, y tampoco hemos encontrado nada decente.

¿Sabéis qué es lo que sí queda libre? Pues habitaciones en hoteles ubicados en ciudades o localidades muy turísticas, y casas de lujo donde te cobran 1500 euros por una semana solo en régimen de alojamiento. ¿Y sabéis por qué? Porque la gente con dos dedos de frente como nosotros está huyendo de las aglomeraciones y “el lujo” que estaba relegado al turista extranjero este año tiene agujeros porque no han conseguido el mismo volumen de llegadas desde países como Inglaterra, Alemania y otros países nórdicos que buscaban las playas de la costa española para descansar y divertirse en verano.

Lo que pasa es que me hacen mucha gracia estos empresarios de alto standing porque la oferta que hacen es realmente irrisoria. Por ejemplo, me llegó la publicidad hace unos días de un empresario que alquilaba casas de lujo en levante por 1500 euros/semana para unas 8 personas, pero este año las alquilaba a 1000 euros la semana. Por un momento intenté pensar que no era para tanto, que si son 4 parejas de amigos (8 personas) les sale a 250 euros la semana por pareja, pero luego realmente adapté esto a la economía familiar media de nuestro país y ya vi las cosas de otro color. Y es que una familia de 4 miembros que quiera alquilar una casita para veranear durante una semana tendría que pagar los 1000 euros completos, a eso habría que sumarle el desplazamiento, la comida y cualquier actividad que quieran realizar estando de vacaciones, todo eso en un año muy complicado en el que una gran parte de las familias han visto peligrar sus empleos, han tenido ahorros ínfimos o están en la cuerda floja (no voy a hablar de quienes han perdido directamente su trabajo porque entiendo que esas familias no se van a ir de vacaciones, por económico que les saliera), ¿de verdad ese empresario cree que la familia media española puede permitirse un año como este gastarse más de 1500 euros entre unas cosas y otras solo en una semana y sin ningún tipo de servicio adicional? Porque recordemos que hay hoteles que también cobran eso pero al menos te limpian la habitación y tienes contratada la limpieza y el desayuno como mínimo.

Conclusión, lo que podemos pagar y además encaja en lo que buscamos (huir del bullicio) está completo, precisamente porque es lo más demandado, y el resto o no podemos pagarlo o está en plena zona turística repleta de gente que se pasa las estricciones y los consejos de prevención por donde les da la gana, así que me temo que este año (como el anterior) nos quedamos en casa. ¿Y tú?

Conoce Múnich durante el Oktoberfest

Decía el gran filósofo griego Platón que “quien inventó la cerveza era un hombre sabio” porque no hay nada mejor que una botella de cerveza bien fría rodeada de esas gotas tan hermosas sobre su superficie, y si como yo imagino eres una persona amante de un buen trago de este líquido amarillo no habrá mejor fiesta en el mundo que el Oktoberfest (Fiesta de la cerveza) de Múnich.

El Oktoberfest, en alemán fiesta de octubre, se celebra desde 1810 llegando a convertirse en la fiesta más popular de Alemania, reúne entre seis y siete millones de visitantes cada año, que disfrutan de comida, espectáculos y diversión todo ello regado por litros y litros de cerveza servidos en las típicas jarras de cristal. Unas jarras que si queremos para nuestra casa las podemos encontrar en Giona company, una empresa especializada en el diseño y comercialización de productos para el sector de bebidas, hostelería y catering, con la mejor relación calidad precio en cada uno de sus productos como copas, vasos, dispensadores de vino, cubiteras, enfriadores de copas, vinotecas, expositores refrigerados, etc.

Múnich es más que Oktoberfest, es tradición, cultura, historia, monumentos… por ello no podemos dejar de aprovechar la ocasión para hacer un precioso recorrido turístico por la ciudad y conocer sus lugares más emblemáticos, como, por ejemplo:

  • Plaza Marienplatz. Es la plaza central o principal de la ciudad desde su fundación en el año 1158. Su nombre, Plaza de María en español, se debe a que en su centro se encuentra la Mariensäule o columna de María, monumento erigido en el año 1638 para celebrar el fin de la ocupación sueca. En el lado Este de la plaza se ubica la denominada Fuente del Pez, una pequeña fuente que antiguamente servía a los pescaderos del mercado para mantener el pescado fresco.
  • Neues Rathaus o Nuevo Ayuntamiento. En la plaza Marienplatz se ubica este gran edificio cuya construcción se inició en el año 1867, en estilo neogótico, aloja las oficinas municipales desde el año 1874 y es uno de los más emblemáticos de la ciudad. La fachada principal de 100 metros de longitud y 85 m. de altura, está profusamente adornada por varias esculturas y coronada por su célebre carrillón, cuyas figuras representan a diario el enlace entre el duque bávaro Guillermo V y Renata de Lorena en 1568.
  • Altes Rathaus o Viejo Ayuntamiento. Edificado en el año 1470 su estilo es neogótico. Es de reseñar su torre como la parte más antigua de la edificación, construida entre 1180 y 1200, ya que formaba parte de las fortificaciones de la ciudad y su salón ceremonial situado en la planta baja que conserva en la pared un friso con 96 escudos que data de 1478. Actualmente acoge el Museo del Juguete.
  • Frauenkirche o la Catedral de Nuestra Señora. La construcción de esta Catedral católica se inició en 1468 con un estilo gótico tardío, siendo consagrada en 1494. Destacan sus dos torres con sus cúpulas con influencias del arte bizantino, que dominan la ciudad.
  • Asamkirche o Iglesia de San Juan Nepomuceno. Construida en el siglo XVIII como capilla privada de sus constructores, está considerada como uno de los más importantes monumentos del barroco tardío o rococó.
  • Münchner Residenz o Residencia de Múnich. Es el palacio real de los reyes de Baviera y el palacio urbano más grande de Alemania. La parte más antigua fue construida en 1385, sus diversas ampliaciones hacen que reúna diversos estilos, renacimiento tardío, barroco, rococó y clasicismo. Actualmente es uno de los mejores museos decorativos de Europa que alberga las joyas de la Casa de Wittelsbach, una de las colecciones más importantes del mundo que abarca desde la Edad Media hasta el Clasicismo.
  • Schloss Nymphenburg o Palacio de Nymphenburg. Construido en 1664 con estilo barroco, fue residencia de verano de los gobernantes del Reino de Baviera. El palacio está rodeado de un parque de 800.000 m2. Actualmente está abierto al público, pero todavía es el hogar y sede del jefe de la Casa de Wittelsbach, el duque Francisco de Baviera.

La gastronomía de Múnich

Y tras este bonito e interesante recorrido por los principales edificios de la increíble ciudad de Múnich nos ha entrado el apetito, por lo que nos dirigimos a uno de los restaurantes que sirven un plato típico muy sabroso, el codillo de cerdo. La preparación por lo general es asada, lo que deja una carne muy jugosa con su corteza crujiente, lo suelen acompañar con puré de patata y col roja con manzana.

Úbeda y Baeza, dos grandes referencias del turismo andaluz

Siempre que hablamos de turismo en España, solemos hacer mención a localidades costeras y que llevan un tremendo número de personas hasta sus apartamentos y playas. El clima del que disponemos en nuestro país hace posible que eso sea así y que, en consecuencia, se genere una gran cantidad de dinero en este tipo de zonas. Es algo de lo que hemos sabido aprovecharnos bien y que, desde luego, ha copado todos los estereotipos acerca del modelo de turismo que se realiza en el interior de nuestras fronteras. Ha habido muchas empresas a las que le ha convenido que eso fuera así.

Pero la verdad es que, en España, tenemos muchas maneras de hacer turismo porque no solo tenemos buen clima y buenas playas. Hay mucho más. Por poner un ejemplo, ¿sabíais que España es el segundo país más montañoso de Europa, solo por detrás de Suiza? Eso hace que nuestras pistas de esquí tengan una buena reputación entre los turistas de todo el mundo. Por otra parte, nuestra Historia y la tremenda belleza del interior de nuestra Península ha hecho posible que siempre exista un modelo de turismo enfocado a este tipo de viajes.

Mucha gente se pregunta qué pueda tener, por ejemplo, una provincia como Jaén, más allá del aceite de oliva o de las temperaturas más extremas de un clima ya de por sí extremo. Pues bien, a muchos le sorprenderá saber que Úbeda y Baeza, dos de las localidades de la provincia, se han erigido como dos de los destinos más solicitados de Andalucía en los últimos años. Ahí los tenemos, compitiendo con Marbella, Torremolinos y demás localidades que viven de su playa y de la tremenda cantidad de apartamentos que contienen. Mucho mérito el de los dos municipios jienenses de los que os acabamos de hablar.

Una noticia publicada en el Diario de Jaén indicaba que los dos municipios se encontraban, en efecto, entre los más visitados en 2019 y que, además, sus datos se encontraban al alza, lo que demuestra que las cosas se están haciendo bastante bien en lo que respecta a la promoción de destinos turísticos que vayan más allá del estereotipo español de sol y playa. Desde luego, huelga decir que Úbeda y Baeza tienen motivos más que de sobra para confiar en que se van a seguir mejorando los datos en cuanto la pandemia remita.

Otra noticia del Diario de Jaén indicaba que, además, en ambos municipios saben perfectamente qué tipo de público es el que suelen recibir. Lo saben gracias a los estudios publicados por la Universidad de Jaén, que aseguró que el visitante tipo de estos dos municipios suele encontrarse entre los 45 y los 65 años, suele estar ocupado y tener un nivel de ingresos medio. Con esta información, es evidente que se pueden diseñar campañas de marketing ligadas a potenciar todavía más las visitas en cuanto el coronavirus, como ya hemos apuntado con anterioridad, lo permita.

Úbeda y Baeza se han convertido en dos verdaderos símbolos de la provincia de Jaén y, en los últimos años, no han parado de crecer no solo en lo que tiene que ver con su número de visitantes, sino también con su popularidad. Nos lo indican en Visita Úbeda y Baeza, cuyos trabajadores y trabajadores han venido notando que, además, se ha producido un incremento de los turistas internacionales (antes del coronavirus, claro), lo cual es una noticia excelente y pone en evidencia que, en la región, se están haciendo muchas cosas bien en lo que respecta a la promoción de su tierra y sus virtudes.

Más relevancia que la propia capital de provincia

El destino ha puesto de manifiesto la casualidad de que estos dos municipios hayan tenido una mayor relevancia, desde el plano turístico, que la propia ciudad de Jaén, algo que no suele producirse ni mucho menos en todos los lugares y que no podíamos dejar de destacar. Este también es uno de los indicadores que hablan mejor y más a las claras acerca de la importancia de la tremenda actividad promocional que se está haciendo de Úbeda y de Baeza en los últimos tiempos y que está dando muy buenos resultados.

Estamos seguros de que va a seguir creciendo el número de visitantes en esta zona durante los años que sigan al final de la pandemia. Lo que se hace bien recibe buenos resultados y, desde luego, todo lo que tiene que ver con estas dos localidades está teniendo una repercusión muy interesante a nivel nacional e internacional. Seguir por ese camino es el objetivo de todas las personas que se encuentran al servicio de estos dos lugares y, por ello, no nos extrañaría que, en pocos años, Úbeda y Baeza se encuentren a la cabeza en visitas en lo que respecta a toda Andalucía. Lo merecen.

Barcelona, una ciudad a la que dedicar nuestro tiempo de ocio

La capital condal es una de las urbes más importantes de España, tanto es así que podemos decir que, tras Madrid, es la que mayor importancia tiene. Esto no solo se debe a que sea la segunda del país por número de habitantes, sino que también hablamos de ella como una de las entradas naturales del país. Esto es así gracias a la buena comunicación que tiene esta ciudad con Francia o con Andorra, pero no solo eso, sino que su puerto también atrae cada año a cientos de barcos de todas las partes del mundo que llegan a atracar y pasan algunas jornadas en esta bella ciudad. Sin embargo, más allá de ser un importante nodo de comunicaciones, lo cierto es que la ciudad se deja ver, puesto que en ella podemos encontrar cientos de lugares que son de interés, tanto cultural como arquitectónico, por lo que en Barcelona podemos pasar unos días agradables con nuestra pareja, familia o amigos. Así, sin más dilación, pasamos a explicaros por qué Barcelona es una ciudad a la que debemos dedicar nuestro tiempo de ocio.

Tal y como os hemos avanzado, Barcelona no solo es la segunda ciudad de España por número de habitantes o una de las más visitadas, sino que también es la capital de Cataluña. Quizá sea por ello por lo que muchas de las edificaciones más importantes de la comunidad se asientan en esta ciudad, así que conozcamos un poco mejor que nos podemos encontrar en la ciudad condal:

  • Miradores de Barcelona. Subir a alguno de los miradores naturales, o situados en edificios, para ver el atardecer sobre la ciudad o simplemente disfrutar de las vistas es una de las mejores opciones que tenemos para hacer en Barcelona y es que, además del Park Güell, estos son los mejores miradores de Barcelona:
    • Montjuic: esta icónica montaña situada a 175 metros de altura ofrece vistas de toda la ciudad desde varios puntos como: el Castillo de Montjuic, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, los Jardines del Mirador del Alcalde y el teleférico.
    • Basílica Santa Maria del Pi: esta iglesia ofrece las mejores vistas panorámicas del casco antiguo desde su enorme campanario de más de 50 metros de altura.
    • Bunkers del Carmel: situado en la zona alta del Turó de la Rovira, a 250 metros de altura, este mirador es perfecto para hacer un picnic al atardecer al lado de restos de bunkers antiaéreos y unas increíbles vistas de la ciudad.
    • Tibidabo: situado a la Sierra de Collserola, a más de 500 metros de altura, es un excelente mirador además de tener un divertido parque de atracciones que visitar en Barcelona.
  • Casa Milà. Subiendo por el Paseo de Gràcia desde la emblemática Plaza de Cataluña llegarás a Casa Milà, otra de las obras más famosos de Gaudí que visitar en Barcelona.

Este edifico modernista construido entre 1906 y 1912 fue llamado popularmente La Pedrera por su fachada sobria de piedra formando arcos ondulados. Durante esta etapa, Gaudí estaba en uno de sus momentos más creativos aportando nuevas soluciones arquitectónicas que lo llevarían a la cumbre de la arquitectura con su estilo naturalista y que se ve reflejado en este edificio. Además de su fachada, merece la pena hacer un recorrido por su interior pasando por el antiguo piso de los señores Milà situado en la primera planta e ir subiendo hasta llegar a la azotea, que maravilla con sus grandes torres de ventilación y chimeneas transformadas en obras de arte.

  • Las Ramblas. Una de las cosas que hacer en Barcelona más populares es dar un tranquilo paseo por Las Ramblas o La Rambla. Esta avenida de un kilómetro y medio que va desde la Plaza Cataluña hasta el Monumento a Colón, es un hervidero de turistas y actividad en cualquier momento del día en el que además de ver artistas callejeros en la parte final del recorrido, hay varios puntos destacados que merecen un tiempo como el mercado de La Boquería, que tiene numerosos puestos de venta de productos de calidad y restaurantes para tapear.

Tampoco te puedes olvidar de ver el mosaico de Miró y beber en la fuente de Canaletas, famosa por ser el lugar donde los aficionados al Fútbol Club Barcelona celebran los títulos. Además, dicen que el que bebe su agua, vuelve a Barcelona, así que habrá que comprobarlo. Esto último lo desconocíamos, pero un guía local nos lo dijo y lo cierto es que nos pareció interesante. Fue con él con quien descubrimos gran parte de la ciudad y cuando entablamos conversación nos dijo que se había formado en la Escola Universitària Formatic Barcelona y, aunque nosotros no la conocíamos, a juzgar por todo lo que nos dio a conocer de la capital catalana, lo cierto es que deja en muy buen lugar a la escuela ya que nos volvimos a casa muy contentos y con mucha información relevante nueva.

¿Cómo podemos llegar a Barcelona?

A muchos de nosotros ya se nos hace la boca agua solo de pensar en todo lo que podemos ver en Barcelona, pero para ello, primero debemos de llegar a la ciudad. Así, como os decimos, esta urbe está bien comunicada, por lo que podremos llegar a ella en coche, tren, autobús, barco o avión sin mayor problema. En nuestro caso, dada la lejanía de nuestra residencia, lo hicimos en avión y lo cierto es que la experiencia merece la pena, aunque solo sea por la comodidad del viaje.

Los hoteles se adaptan a los viajeros y cada vez ofrecen más servicios

Nos ha tocado vivir en una etapa de la evolución en la que cada vez requerimos más servicios y es que hace tan solo unos años, nuestras vidas eran mucho más simples, sin embargo, en la actualidad, la demanda de servicios, sobre todo los que tienen que ver con las nuevas tecnologías, han ido aumentando de forma exponencial. Así, hasta no hace mucho tiempo, cuando íbamos a un hotel lo hacíamos para encontrar un lugar donde pasar la noche o nuestras vacaciones y proseguir con nuestra vida, mientras que en la actualidad buscamos, en muchas ocasiones, algo más que una cómoda cama y optamos por una experiencia. Es por ello por lo que los hoteles se han tenido que ir reinventando y, con ello, ofrecer una serie de comodidades a los viajeros que hasta no hace mucho tiempo eran impensables pero que hoy en día ya son más que necesarias si nos queremos seguir manteniendo en las primeras opciones de preferencia de los clientes. Es por ello por lo que a lo largo de las siguientes líneas os vamos a desgranar algunas de estas cuestiones.

Como os decimos, cada vez son más los viajeros que optan por experiencias o que se decantan por uno u otro hotel en función de lo que se vayan a encontrar y es que nuestros estándares son cada vez más elevados por lo que a continuación os mostraremos que es lo que solicitan algunos de los tipos de viajeros más frecuentes que nos podemos encontrar en un hotel.

  • Servicios de hotel para familias:
    • Cuarto de baño y artículos de baño básicos para niños, como un taburete para que puedan llegar al lavabo o un gel suave para que no se les irriten los ojos.
    • Cunas, para que puedan dormir bien.
    • Servicio de lavandería, porque suele hacer falta al viajar con niños.
    • Estancia gratis para niños, porque viajar con niños también puede ser caro.
    • Comidas gratis para niños, para que los padres puedan pedir un menú de tres platos y más entrantes.
    • Descuento en el servicio de lavandería, algo que seguro que los padres agradecerán.
  • Servicios de hotel para viajes románticos o parejas en luna de miel:
    • Spa, ideal para recuperarse y descansar después del bullicio de la boda.
    • Albornoces de lujo, para llevarlos puestos en la habitación mientras disfrutan de una copa de champán.
    • Servicio de habitaciones, para que no tengan que dejar su nidito de amor.
    • Botella gratis de champán, todo un clásico entre los recién casados.
    • Cesta de regalo gratis, para celebrar su boda y que su estancia sea inolvidable.
  • Servicios de hotel para los viajeros de negocios:
    • Internet de alta velocidad, para poder mantener conferencias o cualquier otro tipo de comunicación digital sin problemas.
    • Abundantes enchufes, para poder cargar todos los dispositivos.
    • Un escritorio, para poder trabajar cómodamente.
    • Una plancha y una tabla de planchar, para deshacerse de las arrugas de los trajes.
    • Bebida gratis, para relajarse después de un largo día.
    • Descuento de limpieza en seco, para que sus trajes estén impecables.
  • Servicios de hotel para los viajeros de fin de semana:
    • Entrada y salida flexibles, porque estar de viaje entre 36 y 48 horas puede significar llegar tarde por la noche y salir al amanecer.
    • Artículos de aseo de calidad, porque seguramente lleven poco equipaje, quizás solo la maleta de mano.
    • Consigna de equipaje gratuita, para poder explorar la zona sin maletas antes de que la habitación esté lista o después de la salida.
    • Cercanía (o fácil acceso) a atracciones turísticas, para que puedan aprovechar el poco tiempo que tienen al máximo.
    • Aparcamiento gratis, por si viajan en coche para una escapada rápida.
    • Mascotas gratis, porque encontrar un alojamiento para las mascotas a corto plazo y a última hora puede ser muy complicado.

Como veis, cada tipo de viajero tiene unas preferencias diferentes por lo que poder dar cabida a todos ellos es fundamental para no dejar habitaciones sin vender. Por ello, si vosotros lleváis a cabo la gestión de vuestro hotel, nosotros os recomendamos que se la confiéis a Hotel Up Consulting, dado que gracias a ellos podréis aprovechar al máximo vuestras instalaciones para que funcione todo a la perfección y le saquéis el máximo rendimiento posible.

Los millennials también tienen sus propias preferencias

Como todos los grupos anteriores, los millennials también tienen sus propias preferencias a la hora de viajar, que pasan por:

  • Internet de alta velocidad gratis, para que puedan usar las redes sociales, buscar lugares interesantes de la zona, restaurantes, etc.
  • Espacios comunes y de coworking, para que, aun estando en compañía, puedan tener también algo de privacidad; o para que trabajen en sus start-ups.
  • Cercanía (o fácil acceso) a lugares culturales, para poder conocer mejor la zona.
  • Clases de cocina, arte, yoga…, para que la experiencia de viaje sea auténtica y les aporte algo más.
  • Experiencias únicas, como actividades creativas y especiales que no ofrezcan otros competidores.
  • Mascotas gratis, porque al 65 % de los millennials con mascota le parece más estresante separarse de su mascota que de su teléfono, según este estudio.
  • Uso gratuito de bicicletas, para que puedan salir y disfrutar de esas experiencias auténticas que buscan.

El sector del cátering se prepara para presumir de sus avances cuando finalice la pandemia

Se ha cumplido más de un año desde que se diagnosticó el primer caso de coronavirus en España. Estamos muy cansados de todo: de las restricciones, de la mala organización de la Sanidad, de las malas actuaciones de nuestros políticos, del cambio constante en los toques de queda y el cierre de la hostelería, de no vernos… La paciencia que nos han instado a tener durante todos estos meses tiene un límite y más de una persona ya la ha perdido. Nos parece lógico y normal que así sea. Lo extraño hubiese sido lo contrario.

Una de las cosas que más factura nos está pasado es no asistir a eventos sociales. ¿A cuántas cosas hemos dejado de asistir por causa del maldito virus? No hemos podido ir a conciertos, a reuniones multitudinarias, a cumpleaños… No cabe la menor duda de que este tipo de situaciones merman nuestra moral poco a poco, sin que eso juegue un papel positivo en nuestro estado de ánimo. Hay que intentar combatir un asunto como este de la forma en la que mejor sepamos con el objetivo de salvar los muebles en los momentos tan complicados que estamos viviendo en los últimos tiempos.

La página web Muy Linux hacía referencia, en una de sus noticias, a la cantidad de eventos que íbamos a perder a causa del coronavirus. En la noticia, se aseguraba que nos podíamos ir olvidando de los más importantes (los que tienen que ver con conciertos, partidos…) y teníamos que poner en entredicho todos los demás, incluidos los familiares, que son los que menos peligro podríamos pensar que pueden tener. La verdad es que esta es una de las cosas que más problemas psicológicos nos han causado durante el último año a una buena cantidad de ciudadanos y ciudadanas de este país.

El diario El País, como tantos otros diarios españoles, ha venido informando de las restricciones en lo que respecta a las reuniones familiares y los aforos. En la noticia que os enlazamos a continuación, se mencionaba que la Comunidad de Madrid había limitado el aforo en reuniones y eventos sociales y aumentaba las distancias de seguridad en lo que respectaba a la hostelería, lo que es una buena muestra de que, desde luego, todo lo que sea aglomeración de personas ha implicado un riesgo durante el último año. Y ojo, que aunque parece que las cosas van a mejorar, van a seguir produciéndose limitaciones de este tipo.

Con todo lo que viene sucediendo en los últimos meses, es lógico pensar que todos esos negocios y comercios que viven de la presencia de muchas personas en sus instalaciones o que viven de algún tipo de servicio que se presta para una multitud han sufrido las peores consecuencias económicas de la crisis del coronavirus. En La Frolita, desde luego, lo han notado, pero apuntan que la clave es seguir trabajando en estos momentos por constituir productos y sabores que vayan a ser tendencia en los próximos años. Desde luego, una cosa está clara: cuando nos dejen reunirnos de nuevo, está claro que van a existir eventos sociales por doquier.

Una cuestión de supervivencia

Desde que se tiene constancia a nivel histórico, se ha hecho evidente que el ser humano necesita contacto con otros seres de su especie. Es algo que responde a la lógica. Y es que la comunicación y el trabajo en equipo es algo que a muchas personas les viene bien desde el punto de vista mental, para sentirse útiles y reforzar de ese modo su ser. No cabe la menor duda de que el contacto entre seres de la misma especie (y no solo humanos, también puede suceder en animales) es algo que es necesario para su correcto desarrollo.

Estamos en un momento difícil para que el contacto entre seres humanos sea tan estrecho como lo era antes, eso nadie lo puede negar. Pero, por fortuna, tenemos a nuestra disposición la mejor aliada para paliar los efectos de esta situación, que no es otra que la tecnología. Ni que decir tiene que, gracias a ella, hemos podido seguir manteniendo el contacto con nuestra familia, amigos y compañeros de trabajo, aunque cualquiera de ellos y ellas se encontrara en otra ciudad o país.

No sabemos cuándo volverá la normalidad que todos y todas estamos esperando. Lo que sí que sabemos es que, cuando regrese, vamos a celebrar más que nunca la vuelta de la normalidad. Nunca creímos que una situación como la que se está dando en los últimos meses fuera posible en el mundo tan avanzado en el que vivimos, pero el coronavirus es tan real como la vida misma y nos tiene que servir para valorar lo que tenemos. Esa es la mejor moraleja que podemos extraer de todo lo que viene sucediendo.