Las pruebas para detectar intolerancias alimentarias se incrementan en España

La salud y su mantenimiento siempre deben ser tendencia tanto en España como en cualquier otro lugar del mundo. La sociedad evoluciona y, al mismo tiempo en que lo hace, también evoluciona la tecnología y los avances médicos y sanitarios. Por suerte, tenemos muchas más opciones hoy en día de garantizar un buen estado de salud que en épocas pasadas… pero también debemos reconocer que cada cierto tiempo aparecen nuevas preocupaciones y ámbitos en los que es necesario investigar para prevenir la aparición de enfermedades y los consiguientes riesgos para la salud. Por poner un par de ejemplos, os podríamos decir que están aumentando los casos de cáncer e intolerancia alimentaria en las últimas décadas.

Lógicamente, nada tiene que ver una cosa con la otra. La primera de ellas es potencialmente mortal y conlleva un riesgo severo para el bienestar y la calidad de vida de las personas que la sufren. La segunda, que es la que va a erigirse en la protagonista de este artículo, se puede combatir evitando todos los productos que lleven la sustancia que provoca la intolerancia. Hay que cambiar determinados hábitos en el consumo de alimentos, lo cual es algo incómodo, pero la vida no se encuentra en peligro en estos casos. Todo el mundo preferiría una intolerancia a un cáncer, es obvio, pero si nos podemos quitar a las dos de nuestro camino, mejor que mejor.

Por desgracia, y metiéndonos en materia de intolerancia alimentaria, cada vez son más los casos que se registran tanto en España como en otras partes del mundo. Los productos que los pueden ocasionar son muchísimos y dependen de cada persona en particular. Es verdad que uno de los más comunes suele ser la leche o sus derivados, pero no hay una regla fija e idéntica para todas y cada una de las personas de este mundo. Cada caso es muy particular e identificar esa intolerancia tan pronto como sea posible es importante para evitar continuos síntomas de malestar que pueden amargarnos la existencia durante uno o varios días.

En una información compartida por el portal web Top Doctors en 2022, se indicaba que el 30% de la población española sufría alguna intolerancia alimentaria. Se trata de un porcentaje bastante amplio y que constata un crecimiento en el número de personas que la padecen. Por tanto, se deben destinar desde las instituciones públicas y las empresas especializadas en estos casos un mayor número de recursos para tener la posibilidad de identificar cuanto antes este problema en una persona y poner en liza las medidas adecuadas para prevenir esos síntomas de malestar de los que hablábamos más arriba. Ante un problema que, como hemos dicho, se encuentra en constante crecimiento, las soluciones también lo deben estar.

Nadie está exento de librarse de un problema como lo es la intolerancia alimentaria. Lo deja claro una noticia publicada en la página web de la Cadena Cope y que asegura que al menos uno de cada diez menores de 12 años la sufre. En lo que respecta a los tipos de alimentos que la ocasionan, la información destaca que el 40% de las personas que sufren intolerancia alimentaria la sufren por culpa de la lactosa, mientras que el 10% lo hace por culpa del gluten. Además, y como remate final, indica que una de cada cuatro personas sufre algún tipo de intolerancia alimentaria en España, aunque es cierto que en muchos casos no se termina de conocer la existencia de esto y el tipo de alimento o sustancia que lo provoca.

Una de las muestras que evidencian el crecimiento del número de casos relativos a alguna intolerancia alimentaria es el crecimiento de las gastroscopias que se realizan en España. En Alyan Salud, un centro especializado en pruebas de este tipo o similares, han constatado un crecimiento del 300% en el número de gastroscopias en la última década. Se trata de un crecimiento exponencial y que pone de manifiesto que la intolerancia no es cosa de unas pocas personas, sino que afecta a un volumen de gente que es más amplio del que inicialmente habíamos pensado y que necesita de ayuda para prevenir cualquier síntoma que tenga que ver con este problema.

Al menos, la conciencia ha aumentado 

Podríamos destacar una noticia positiva y es el hecho de que la conciencia al respecto de asuntos como de los que estamos hablando se ha incrementado en España a lo largo de los últimos años. Eso es lo que está haciendo posible que haya muchas personas que, antes de consumir algún tipo de producto, apuesten por informarse acerca de las sustancias que lo componen o con las que ha sido elaborado a fin de garantizar esa labor de prevención de la que estábamos hablando más arriba. Esta es una labor muy importante y que, con independencia de si somos intolerantes o no a un producto, deberíamos realizar todos y todas. Y es que ya os hemos dicho que nadie está libre de padecer alguna intolerancia.

Una de las cosas que ha permitido que aumente la conciencia es la visibilidad que existe de estos asuntos en las redes sociales. En una red como lo es Instagram es donde más información existe en relación a las intolerancias y TikTok está remontando en este sentido. Existe multitud de gente que tiene intolerancia a algún tipo de alimento que dispone de una cuenta especializada en este tema y que tiene un público muy concreto y muy determinado que viraliza sus contenidos y videos de una manera bastante rápida y habitual. Ni que decir tiene que eso ayuda y mucho a que personas a las que recientemente se les ha diagnosticado alguna intolerancia encuentren contenido de sumo interés para su vida en redes sociales.

Un problema que llega a nuestras vidas en cualquier momento 

La intolerancia alimentaria no se presenta a una edad concreta en nuestra vida. Ni siquiera tiene un periodo habitual en el que presentarse. Puede aparecer en cualquier momento. Son muchos los casos en los que es detectada a los pocos años de vida, pero también hay muchas las situaciones en las que se detecta cuando somos adultos. De hecho, muchas veces ocurre que estamos durante un montón de años consumiendo un determinado tipo de alimento que nos encanta pero que luego tiene que ser eliminado en nuestra vida. Suelen ser situaciones en las que lo pasamos realmente mal porque, para qué nos vamos a engañar, cuesta despedirse para siempre de un producto como al que nos estamos refiriendo.

Acostumbrarse a una situación como esa es difícil y no cabe la menor duda de que hay que poner de nuestra parte para conseguirlo. Cuando se padece una intolerancia, hay que extremar las precauciones en comidas y cenas. Cualquier descuido puede ser fatal y la verdad es que merece la pena estar atento a cualquier riesgo en lugar de tener que recuperarnos tras habernos contaminado. Ya sabemos que no es en absoluto algo cómodo, pero es una responsabilidad que debemos adquirir porque es nuestra salud la que está en juego. Y no hay nada más importante que esa salud.

Estamos seguros de que la intolerancia a determinados alimentos va a seguir siendo algo habitual en los años que están por venir. En este sentido, la prevención es una de las cuestiones que debemos tener en consideración y ante las que deberíamos hacernos las pruebas pertinentes en cuanto hay algún síntoma. Imaginaos que fuéramos intolerantes a cualquier alimento y que, sin que fuéramos conscientes de ello, continuáramos consumiéndolo. Estaríamos poniendo en riesgo nuestro bienestar, que es lo más preciado que tenemos. Hay que tener cuidado con estas cosas tanto en nuestros propios casos como aquellos en los que un amigo o familiar nos indique que tiene alguna molestia tras haber consumido algún producto.

No nos cabe la menor duda de que las técnicas relativas a la identificación de intolerancias alimentarias van a seguir desarrollándose en los próximos tiempos. La tecnología avanza de una manera bastante considerable y esa siempre va a ser una buena noticia en todo lo que tiene que ver con la identificación ya no solo de intolerancias alimentarias, sino en cualquier otro tipo de enfermedad. En casos como el cáncer, que es una de las peores enfermedades de todas cuantas existen, esto es básico para intentar reducir al máximo su tasa de mortalidad.

Hace falta que la investigación en materia tecnológica (y especialmente la relativa a la conexión de esa tecnología con la salud y la prevención de enfermedades) se siga desarrollando. La provisión de fondos tanto públicos como privados es fundamental en este sentido y, sin eso, es completamente imposible que podamos experimentar avances significativos en una materia como de la que estamos hablando. La conciencia de las instituciones y las empresas, como veis, es tan importante como la de las personas. Las dos son necesarias y debemos conseguir que sigan siendo tan reales como la vida misma. El bienestar de muchas personas va a depender de esto.

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