Causas de halitosis que no son bucales

El incómodo mal aliento, no solo para el que lo padece si no para los interlocutores que estén cerca, suele asociarse con una decadente higiene bucal. Esa asociación inconsciente en la mayoría de los casos, denota los muchos prejuicios que sufre la sociedad.

Siendo como es una cuestión incomoda, sobre todo cuando uno es consciente, no podemos caer en el error de que la persona que los sufre, no cuida lo suficiente su salud dental. Los profesionales de HQ Tenerife, nos han recalcado que en muchas ocasiones, la halitosis puede ser síntoma de otra patología que nada tiene que ver con la boca.

Si bien es cierto que el mal aliento suele ser provocado por patologías dentales como las caries, existen otras que lo provocan. Es fundamental que si se sufre de halitosis de forma continua, acudas al médico para que sea el, quien te indique si necesitas un dentista u otro tipo de especialista.

Debido a que las causas de mal aliento pueden variar desde los hábitos alimentarios hasta la acidez estomacal, vamos a dar un repaso a sus síntomas y causas más comunes.

Los síntomas son pocos y más que obvios: mal olor en la boca. Simplemente. A veces la persona que lo padece no se da cuenta, en tanto que otros sufren demasiado por su aliento aunque no presente ningún olor desagradable. En cualquiera de los casos, la intensidad o incluso el olor que desprende la persona, varía dependiendo de la causa que lo provoque.

Origen del mal aliento

Las causas que originan la halitosis son varias. Generalmente, es cierto que se inician en la boca, en esos casos, el diagnóstico es más fácil y por tanto el tratamiento también.

Los alimentos suelen ser la principal causa del mal aliento. La propia descomposición de los mismos y las partículas que se quedan entre los dientes, contribuye a la proliferación de las bacterias que pueden ocasionar el mal aliento. La ingesta de alimentos fuertes como la cebolla y el ajo, especias o condimentos potentes, generan una halitosis de sobra conocida por todos. También sucede que tras la digestión, cuando los nutrientes pasan al torrente sanguíneo y este vuelve a los pulmones, puede producirse halitosis.

Siendo una de las principales causas, que en algún momento nos afecta a todos, suele ser algo pasajero que desaparece con una correcta higiene bucal.

Hábitos como el tabaquismo que de por si dejan un mal sabor y olor en la boca, influyen directamente en la posible enfermedad de las encías. Esto puede provocar una halitosis más desagradable que el propio tabaco.

Obviamente, una mala higiene bucal puede conllevar un problema de halitosis, desagradable. Cepillar los dientes y utilizar el hilo dental varias veces al día, es fundamental para evitar el mal aliento. La placa que se va depositando en dientes y encías, no solo puede provocar caries, también contribuye a que se originen otro tipo de enfermedades en las encías. La periodontitis, las caries o cualquier otra patología bucal, puede producir un aliento muy desagradable.

En el caso de implantes, puentes o dentaduras postizas, hay que tener por igual cuidado. La correcta limpieza de estas piezas es vital para evitar esa misma acumulación de bacterias. Si bien es cierto que en estos casos no perderás tus dientes, pueden afearse y estropearse.

Tener la boca seca, algo que suele ocurrir durante la noche, es la encargada de ese mal aliento matutino. En estos casos, desaparece con un buen cepillado o incluso bebiendo agua. Se debe a que la saliva, protectora de nuestra boca, no se produce de forma adecuada. Si disminuye la producción de saliva de forma constante, puede deberse a otro tipo de patologías relativas a las glándulas salivares.

Algunos de los medicamentos que se recetan, pueden ocasionar halitosis en mayor o menor medida. Este efecto secundario de los mismos, desaparecerá una vez termine el tratamiento.

Cualquier infección de la boca, provocada por una cirugía, o una herida de cualquier índole, puede producir a parte muchas molestias y dolores, un intenso mal aliento.

Las infecciones o afecciones que se puedan padecer con origen en la garganta o la nariz, pueden por igual ser causa de halitosis.

Enfermedades como el cáncer, trastornos del metabolismo, el reflujo gastroesofágico, la hernia de hiato o la diverticulosis, conllevan en numerosas ocasiones el consiguiente sufrimiento de mal aliento y sabor de boca.

Como podemos comprobar, muchas veces, el estigma de ser un poco dejado en lo que a higiene dental respecta, puede ser exagerado. Las diferentes y variadas causas de mal aliento, están en su mayoría, alejada de esa falta de higiene.

Como lidiar con la halitosis

Lo más común es que sea el dentista el que diagnostique la halitosis. Ellos cuentan con la experiencia y los medios necesarios para clasificar el grado de olor que puede presentar la boca. Así como identificar su origen.

El tratamiento para lidiar con el mal olor bucal, en los casos de que no exista causa mayor, es la prevención de patologías bucales, mantener una correcta higiene bucal, etc. Si el origen se encuentra relacionado directamente con alguna patología bucal, será el quien te ayude a mitigarlo. En caso de que la causa sea otra, te derivará al especialista que considere.

El uso de enjuagues bucales o pastas de dientes que contengan antibiótico, serán una de las bases del tratamiento. Salvo en casos de encías afectadas cuya revisión será a cargo de un periodoncista y el tratamiento consistirá, en solucionar el problema real.

Como medidas preventivas o para mejorar ese mal aliento, lo consabido:

  • Lavarse los dientes después de cada comida.
  • Utilizar hilo dental por lo menos una vez al día, para eliminar restos acumulados entre los dientes.
  • Cepillarse la lengua. Importante para arrastrar todas las bacterias que se depositan en ella. Los cepillos suelen tener un rascador incorporado.
  • Limpiar en profundidad ortodoncias o dentaduras, al menos una vez al día.
  • Evitar que la boca se quede seca. Masticar chicle o chupar caramelos puede contribuir notablemente al aumento de la producción de saliva. Eso elimina el mal aliento, lo mejora y la propia saliva, ayuda en la protección y limpieza de la boca.
  • Prestar atención a la dieta. Evitar alimentos fuertes como los ya citados, ajo y cebolla o la ingesta masiva de alimentos azucarados.
  • Cambiar el cepillo de diente periódicamente y acudir al dentista de forma regular.

Algunos alimentos, contribuyen también a combatir la halitosis. Ingerirlos de forma asidua e incluirlos en la dieta diaria, pueden ser una excelente manera de combatir el mal aliento.

Frutas y verduras como la manzana, acelgas, col, espinacas, fresas, zanahoria o pepino son excelentes bloqueadores de la halitosis. Consumir este tipo de alimentos, sin cocinar limpian los dientes y los protegen.

Los alimentos que tienen cáscara, igualmente ayudan en la prevención de la aparición de halitosis u otro tipo de patologías bucales que la causan.

Aquellos ricos en fibra, actúan como el propio cepillo de dientes, practicando, a la vez que te nutren, un barrido en la dentadura.

Los lácteos también son una buena manera de neutralizar el mal aliento. Casi todos estos alimentos mencionados, y algunos más, no solo contribuyen de forma directa a mantener una buena salud dental. Somos lo que comemos y en el caso de halitosis por reflujo, por ejemplo, la ingesta de alimentos que no produzcan una revolución estomacal, soslayará la halitosis.

En resumen, puede que haya personas con malos hábitos de higiene dental. No obstante, la realidad es que la mayoría de personas que padecen halitosis, la sufren por alguna otra causa.

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