En los últimos años, las personas han ido tomando cada vez más consciencia de lo importante que es incluir la actividad física y el deporte dentro de su rutina diaria. Esto, en gran parte viene dado no solo por el impulso en las redes sociales de todo el estilo de vida fitness que promocionan los cientos de fitness coaches y otras personalidades famosas, sino también por una consciencia más madura acerca del cuidado de nuestra salud.

Sabemos que al llevar una vida sedentaria, mas aún ahora que estamos en la época del teletrabajo, nuestro cuerpo comienza a resentirse, y que muchas de las enfermedades y dolencias que padecemos podrían evitarse si le damos más actividad a nuestro cuerpo.

Sin embargo, el deporte, además de ser bueno para nuestro peso y para nuestra salud física, aporta variedad de beneficios también para nuestro bienestar emocional y mental, reduciendo nuestros niveles de ansiedad, depresión, y estrés; y mejorando el estado de ánimo, la función cognitiva, el autoestima y el sueño.

Este fenómeno está explicado a través de variedad de estudios que demuestran que al realizar alguna actividad física, nuestro cerebro goza de una mayor circulación de sangre y oxigenación. Pero, también, libera endorfinas, produciéndose cambios químicos a nivel cerebral que, a su vez, mejoran nuestro estado de ánimo y nuestra respuesta ante el estrés;  nuestra memoria y recordación.  Por otro lado, también se ha demostrado que las tensiones acumuladas en nuestros músculos debido al estrés del día a día tienden a reducirse dando paso a la relajación.

Así, podemos gozar de todos estos beneficios, tanto físicos como mentales y emocionales, cuando practicamos ejercicios del tipo aeróbico, anaeróbico, de resistencia y de flexibilidad. Algunos de ellos nos ayudan a mejorar nuestro estado físico, mientras que otros tienen excelentes efectos sobre nuestro sistema respiratorio, ayudan a mantener una buena salud del corazón, entre otros.

Por lo tanto, lo que se recomienda es hacer una combinación de los diferentes tipos, dentro de una actividad que sea del agrado de la persona y que cumpla con los objetivos que quiera lograr, como por ejemplo, bajar de peso, fortalecer musculatura, mejorar la postura, etc. Además, es importante que lo convierta una rutina, estableciendo horarios para el ejercicio que cumpla con constancia y disciplina hasta ver los resultados. Por ejemplo, se sabe que para que la practica de resultados positivos debemos dedicarle 150 minutos a la semana, los cuales puedes dividir en sesiones de 30 minutos diarios o de una hora, dependiendo de la capacidad física de la persona.

En este sentido, hoy en día existen cientos de actividades físicas entre las cuales decidir:   caminar, trotar, montar bicicleta, nadar, bailar, hacer yoga o pilates, jugar al fútbol, básquet o tenis, que podemos hacer, incluso, desde la comodidad de nuestro hogar. Y , por supuesto, no nos podemos olvidar de que el ejercicio por si solo no obrará milagros. Debemos acompañarlo por una dieta saludable y otros hábitos como, suficientes horas de sueño, higiene personal, y otro más.

¿Qué mecanismos explican la relación que tiene el ejercicio con salud mental?

Ya entendimos que el deporte tiene efectos muy valiosos sobre nuestro cuerpo y sobre nuestra salud mental, pero, ¿de qué forma lo hace?

Los expertos explican que “Se ha intentado establecer una causalidad bioquímica del efecto de la actividad física sobre la salud mental, sin resultados definitivos”, sin embargo, “se ha encontrado evidencia de que el apoyo social y el compromiso que se genera alrededor de la actividad física podrían explicar en gran medida los efectos observados en los cambios de ánimo”.

Así, si que tenemos unos fuertes indicios y pistas sobre lo que le ocurre a nuestro organismo con la practica constante de ejercicio físico.

Por otro lado, se tiene una hipótesis sobre los mecanismos que se ven implicados en este efecto como en el caso de los  neurotransmisores (sustancias utilizadas por las neuronas para comunicarse entre sí) que se activan con la actividad física y que son la serotonina, endorfina, oxitocina y dopamina.

Por ejemplo, la serotonina, explican los expertos que “Eleva nuestra autoestima y nuestra confianza” al verse liberadas en nuestro cuerpo con la superación de retos que experimentamos en la práctica del deporte, además de que si practicamos algún deporte en equipo, también nos hace sentir parte de un colectivo con el que sentimos afinidad. Por esto, es que se dice que es tan buena combatiendo los sentimientos de depresión y ansiedad.

Mientras que, en el caso de la endorfina, funciona como la encargada de dejarnos en un estado de relajación que vence el estrés y el miedo, y es que los mismos expertos aseguran que  “La endorfina funciona en el cerebro como si fuera un analgésico”.

Beneficios del ejercicio en nuestra salud mental

Vanessa Sanz, experta en psicología, nos comenta los diferentes beneficios que experimentamos cuando realizamos una practica de ejercicio constante:

El primer beneficio que podemos notar, incluso a escasos 5 minutos de haber realizado una sesión de ejercicios, es que nuestro estado de ánimo mejora. Esto se debe a que al hacer deporte estamos liberando las ya mencionadas endorfinas, alejando los sentimientos de depresión, ansiedad y estrés; y de hecho, con la practica prolongada del deporte, logramos combatir dichos problemas a más largo plazo. Incluso, existen datos que revelan que las personas que son más activas a nivel físico suelen sufrir menos de depresión que las que no practican ningún tipo de actividad física; con un efecto, incluso, comparable al que genera el uso de antidepresivos en las personas que padecen de trastornos depresivos mayores.

Otra razón para esta mejora es que la persona siente que está realizando una actividad significativa para su salud y le da un sentido de logro al hacerlo.

Muchas veces es muy difícil mantener un ciclo regular del sueño en el que se respeten el número de horas que debemos descansar en una noche, desencadenando otros problemas importantes como insomnio, somnolencia durante el día, cansancio físico y mental, y otros.

En este sentido, el ejercicio es un gran aliado ya que hace que nuestro cuerpo se canse y se relaje y pueda conciliar el sueño y entregarse al descanso con más facilidad.

Así, dichos resultados son altamente beneficiosos  para nuestra salud mental, ya que las investigaciones demuestran que tener nuestro ciclo de sueño regulado, tiene efectos protectores en nuestro cerebro y en la posibilidad de desarrollar trastornos de salud mental.

La ansiedad es uno de los mayores y más comunes problemas de la sociedad de hoy en día, la cual viene desencadenada por la vida tan agitada y compleja que tenemos en estos tiempos, y es que hasta hemos tenido que sobrevivir a una pandemia de índole mundial nunca antes vista.

Lo bueno, es que el ejercicio nos permite lidiar con el estrés y la ansiedad, e incluso prevenirlos. Y es que sucede que cuando nos sentimos asustados o amenazado, nuestro sistema nervioso reacciona entrando en un estado de lucha o huida como forma de preservarse. Cuando estamos bajo dicho estado, nuestro ritmo cardiaco aumenta y presentamos sudoración y respiración agitada.

Como puedes notar, estos síntomas son los mismos que experimentamos cuando hacemos ejercicio, solo que nuestro cuerpo no las registra bajo el miedo o la preocupación, sino que las interpreta de una forma distinta y más natural. De esta forma, cuando comenzamos a practicar alguna actividad física de forma rutinaria, le vamos enseñando a nuestro cuerpo a asociar dichos síntomas a algo normal que más bien nos proporciona seguridad y bienestar.

Para probarlo, psicólogos expertos en el tema hicieron una investigación con más de 60 voluntarios que sufrieran episodios constantes de ansiedad. Al final, los resultados arrojaron que los voluntarios que realizaron ejercicio de forma rutinaria durante dos semanas, comenzaron a mostrar mejoras sobre sus niveles de ansiedad, a diferencia de aquellos que no lo hicieron.

Y es que también, al hacer ejercicio estamos entrenando a nuestro cerebro para tolerar el estrés, en este caso autoimpuesto, y luego dándole cierta cantidad de beneficios a nuestro cuerpo, como si de una recompensa se tratara. Así, cuando de verdad experimentamos situaciones de miedo o preocupación, nuestro cuerpo sabe como lidiar mejor con ello, ayudándonos a tolerarlo. De hecho, los expertos confirman:  “El ejercicio podría ser una forma de fortalecer el cerebro biológicamente de tal manera que el estrés tenga menos impacto central”.

Sabemos que muchas veces es difícil dar el primer paso hacia una rutina de ejercicio constante, ya sea porque solemos estar muy ocupados, o porque las metas a alcanzar se ven muy lejanas o imposibles, o porque no hemos tenido una buena relación con el concepto de vida saludable, pensando que es algo difícil y aburrido de llevar. Pero, es importante comenzar a incluirlo en nuestras actividades diarias, poco a poco, siguiendo nuestro ritmo, sin forzar nuestro cuerpo y dándonos pequeñas recompensas cada vez que queremos abandonar y no lo hacemos. Como verás, los beneficios que obtendrás de su práctica son muchos.

 

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