Cuando hablamos de decoración, son muchos los elementos a tomar en cuenta. El problema es que muchas personas suelen considerar más importantes los artículos o elementos de gran tamaño o aquellos que son muy llamativos, cuando la realidad es que parte de la personalidad de un espacio y de la cohesión se encuentra en los pequeños detalles.

Los pequeños detalles son esas cosas que logran que el espacio transmita calidez, confort y comodidad. Y la realidad es que no se trata del tamaño del sofá o de cuan mullidos sean los cojines, sino de aquellas pequeñas cosas que suelen parecer sin importancia, pero que son las que marcan la diferencia emocional del espacio. Cuando decoramos nuestras habitaciones, cada elemento que se suele sumar a ella, se hace por algo y tiene una razón de ser. Es evidente que hay cosas genéricas como las mesas, sillas o butacas, pero la diferencia se hace cuando a estos elementos comunes se les suman pequeños detalles que hagan del espacio uno que se adapte a los gustos y a las necesidades de quien hace vida en ellos.

¿Qué se puede considerar un “pequeño detalle” en decoración?

Esta es una pregunta muy sencilla y muy compleja a la vez, porque se involucran diferentes áreas o aspectos propios de la decoración. Cuando pensamos en cualquier espacio, es evidente que lo vemos como un todo y eso significa que los elementos que contengan cumplen una función no solamente decorativa sino verdaderamente funcional.

Un ejemplo de esto pudieran ser los ceniceros. Los hogares de las personas que consumen algún tipo de tabaco suelen tener los ceniceros a la vista, porque para ellos son necesarios constantemente. Mientras en una casa de no fumadores, es poco probable que los ceniceros formen parte de la decoración de la estancia y en muchos casos, ni siquiera son adquiridos por los propietarios porque a final de cuentas, no los necesitan; los ceniceros en estos casos, son pequeños detalles. Así como este ejemplo, existen muchos más.

Pero también podemos incluir en la categoría de “pequeños detalles” ciertos elementos estructurales como marcos decorativos tanto en puertas como ventanas, molduras de techo o piso, el color y material de elementos como tubos para cortinas, interruptores de luz, enchufes, tiradores, cerraduras, pomos o llamadores.

Según los especialistas de Mani-Grip, estos últimos suelen pasar desapercibidos para ojos no entrenados, pero para alguien que presta atención a los detalles, son altamente evaluables y por ende, de gran importancia a la hora de plantear la nueva decoración del espacio.

Como podemos ver, los “pequeños detalles” están en todos los aspectos de la decoración y por ende es tan importante poner mucho interés en que el espacio cuente con todos elementos que lo convierten en uno personal, ameno, agradable y cómodo para quienes harán vida en ellos.

La personalidad del espacio, la dan los pequeños detalles

Ya hemos hablado de la importancia de tomar en cuenta los gustos y las necesidades de quienes hacen vida en el espacio, para ello lo mejor que se puede hacer antes de definir un estilo de decoración o los detalles que se necesitan, es llegar a un consenso. Si queremos cohesión en el espacio, se debe llegar a un acuerdo para que los estilos decorativos no choquen y en lugar de ser un lugar agradable se convierta en un espacio que no tiene ni pies ni cabeza.

Con esto nos referimos a que, para tener cohesión, debemos seguir una línea de acción que logre satisfacer las necesidades del espacio y que involucre los gustos y personalidades de quienes allí habitan.

Si hacemos memoria, podemos fácilmente recordar la cocina y el salón de la casa de nuestros abuelos. Solían ser piezas de mobiliarios grandes, macizos, muy ornamentados, de madera o hierro y por lo general, con tejidos muy pesados. A día de hoy, este tipo de decoración no solamente no está de moda, sino que también a nivel estructural, la arquitectura es diferente. Hace 30 o 40 años, las cocinas solían estar totalmente separadas de los salones, mientras que, a día de hoy, el concepto abierto es mucho más cómodo y funcional. Es por ello que es posible que ese mobiliario antiguo de los abuelos necesite una restauración para adaptarse a un piso minimalista de recién casados.

Si tenemos esto en mente, llegar a un acuerdo sobre lo que se quiere del espacio es fundamental, pues luego de definir el estilo y el tipo de mobiliario que se quiere, se comienza a trabajar en los pequeños detalles. Poco antes hablamos sobre los ceniceros y como ellos pueden ser un detalle funcional en caso de que se trate de un hogar de fumadores. Pero es que lo mismo puede ocurrir con los amantes de la lectura, un hogar de lectores tiene muchos detalles que lo demuestran a simple vista; por lo general se suelen encontrar libros en distintos lugares de la casa, así como también estanterías y lámparas que faciliten la lectura en horas de la noche.

Por ello, es fundamental que se planifique la decoración y los pequeños detalles partiendo de los intereses y necesidades de las personas y no en el sentido contrario. Es decir, un espacio que está planificado en función de la decoración y la estética, pero que deja de lado lo referente a la personalidad de quien hará vida en el espacio, es un lugar que puede ser bonito, pero que no es cálido, hogareño y mucho menos, cómodo y agradable a largo plazo.

Los pequeños detalles son económicos

Es evidente que cuando se trata de decoración siempre hay una inversión de dinero elevada, sobre todo cuando hay que considerar mobiliario o reparaciones estructurales. Si este es el caso, los propietarios suelen preocuparse mucho porque luego de pagar las mejoras o de comprar los nuevos muebles, no hay tanta liquidez económica. Pero cuando se trata de pequeños detalles, la realidad es que son el aspecto en el que menos dinero debe invertirse.

Los pequeños detalles en decoración suelen ser cosas que siempre hemos tenido a la mano y que hacen del espacio uno más personal, las mantas para el sofá o el cuenco para las llaves, son buenos ejemplos de cómo podemos seguir utilizando elementos que ya tenemos y que en muchos casos no necesitan ser intervenidos de ninguna manera.

Por lo general, cuando se renueva el estilo decorativo de un espacio, se suelen cambiar las paletas de colores. En este caso, lo ideal es actualizar los elementos de color, es decir, si no se cambia el sofá por ser muy costoso, se pueden cambiar las fundas de los cojines o las mantas por unas de otro color. De igual manera se le puede dar una capa de pintura a bancos, mesas o estanterías y así darle un cambio total, sin tener que hacer una inversión muy elevada.

La inspiración es la clave para evitar los errores decorativos

Cuando queremos darle una nueva vida a un espacio, la inspiración es la clave. Por ello es recomendable visitar diferentes lugares especialistas en mobiliario y decoración, así como también investigar en línea. Esto le permitirá al propietario ver diferentes estilos y distintos usos que se le pueden dar a elementos que ya se tienen, de manera que se pueda ahorrar en artículos decorativos y en materiales.  A su vez esta investigación ayuda en la elección de colores, texturas, iluminación, entre muchos otros detalles que harán del espacio uno diseñado específicamente para quien hará vida en él.

Hay errores en decoración que son muy fáciles de cometer si no se presta atención, algunos de ellos son:

Cuando se habla de decoración es mucho lo que se debe tomar en consideración para hacer el mejor trabajo dentro del espacio, sin embargo y como ya hemos mencionado antes, no se debe planificar y llevar a cabo la decoración de un lugar que no sea pensado para el uso y disfrute de los propietarios. Es por ello que los pequeños detalles son tan fundamentales, ya que son ellos los que harán del espacio uno en el que los habitantes del hogar se sientan verdaderamente cómodos y satisfechos.

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