Vamos a analizar el turismo

No cabe duda de que el sector turístico ya fue uno de los más damnificados el año pasado y de que este nuevo año pandémico, 2021, va a seguir siéndolo. Eso no es discutible, sobre todo si tenemos en cuenta las nuevas noticias que siguen pareciendo en los medios de comunicación cada día:

Y es que no podemos olvidar que España ahora mismo está a la cabeza de contagios en Europa por culpa de la dichosa variante Delta. La buena noticia es que la mortalidad por culpa del covid19 ha caído mucho gracias a las vacunaciones, igual que los ingresos, pero en cuestión de contagios vamos ganando por goleada a cualquier otro país europeo.

Tengo una amiga, nacida en algún país de habla francesa y religión musulmana (la verdad es que son familia de mundo y ya no tengo muy claro su origen), que ahora mismo vive en Bruselas, de hecho lleva años viviendo en Bruselas con su marido y sus hijos pero casi todos los veranos viene a visitarnos porque adora España y el tiempo que pasó como estudiante de instituto con nosotros. Pues bien, ayer mismo me mandaba un pantallazo de Europa donde casi todas los países estaban coloreados en verde, también aparecía alguno en color amarillo como excepción y luego estábamos nosotros en rojo granate cual bomba a punto de explotar. La pobre, toda inocente me preguntaba “¿esto es verdad? ¿España vuelve a estar tan mal?” y yo le contesté la verdad: “pues no lo sé, supongo que sí porque la incidencia no para de subir pero nos lo tenemos merecido, por eso el único país Europeo en el que se relajan las normal y la población se cree que esto es jauja”.

No se trata de que en otros países no hayan jóvenes cometiendo locuras, no se trata de que no haya ocio nocturno que no cumple la normativa como tampoco lo hacen aquí (yo misma he visto a la gente bailando, espalda con espalda, con copas en la mano y sin mascarilla dentro de locales de ocio nocturno que no deberían permitir algo así), de lo que se trata es de que en España tenemos siempre las de perder por varios motivos:

  • Somos país turístico, y eso provoca que accedan por nuestras fronteras miles de turistas cada día que puedan ser portadores de las ya conocidas o nuevas cepas de covid19.
  • Esos turistas, junto a nuestros propios descerebrados, montan fiestas sin ningún tipo de precaución, como si la pandemia no existiera y donde el alcohol es el invitado de honor.
  • Además, de los jóvenes (que tienen mucha culpa pero no toda) tenemos a población de todas las edades que ya se pasa a la torera cualquier tipo de restricción. De hecho, yo misma he optado por no acudir a terrazas de bares ya que dejan fumar y campar a sus anchar entre las mesas a toda su clientela. Luego dicen que lo pagamos con ese sector pero es que son los primeros interesados en que se cumplan las medidas pero no hacen nada por cumplirlas (en mi caso la gran mayoría de sitios en los que he estado).
  • Se elimina la obligatoriedad de llevar mascarilla al aire libre pero recomiendan su uso donde no se pueda guardar la distancia de seguridad y en espacios cerrados pero nuestra población, o gran parte de ella, decide quitársela sí o sí en cualquier acera de menos de un metro de ancho en la que te vas a cruzar con un montón de gente y te da igual no llevar mascarilla porque “estás al aire libre”.
  • Etc.

Al final es normal que volvamos a estar en la cabeza de los contagios de Europa, es lógico, y lo único bueno es que ahora hay menos muertos que antes gracias a las vacunas y a pesar de los negacionistas y antivacunas.

Por todo esto, y sabiendo como sé que los precios de los hoteles no han caído lo suficiente como para que los nacionales de economía media podamos plantearnos la posibilidad de ser nosotros quienes llenemos el vacíos de los turistas pues aunque siento mucho que hayan miles de familias pasándolo mal (pagan justo por pecadores) no me dan tanta pena los grandes empresarios de cadenas hoteleras.

Turismo rural en auge

Ahora bien, intenta hacer una reserva en cualquier casita rural o camping resort y verás lo que te dicen desde allí: completo.

Y es que ante la posibilidad de vivir aglomeraciones en paseos playeros y acabar con el cartelito de “contagiado” colgado del pecho, muchos de nosotros hemos optado por el turismo rural. Es mucho más económico, podemos ir en familia, no hay aglomeraciones, se pueden realizar actividades y vivir un turismo cultural a partes iguales y lo mejor de todo es que los dueños delos alojamientos suelen ser mil veces más amables y simpáticos que los dueños de los hoteles así que el hecho de que mi dinero vaya a parar a sus bolsillos me hace mucha más ilusión.

Según Ruralzoom, buscador de alojamientos rurales en Andalucía, Asturias y otras comunidades, la reserva de alojamientos en agosto es impresionante, y en septiembre se sigue la misma tónica, sobre todo los fines de semana. Por eso, cuando las noticias hablan de catástrofe en el sector turístico o de nueva posible catástrofe deberían matizar que hablan del sector turístico dirigido a extranjeros, porque quienes apuestan por el turista nacional bajando precios a un nivel aceptable y el sector rural están en la cresta de la ola.

Lo mismo ocurre con la hostelería, puede que el hostelero que vivía en Benidorm del turista inglés esté teniendo problemas grandes, y de verdad que lo siento mucho, pero el hostelero que no vive exclusivamente del turista extranjero está llenando la caja registradora como nunca.

Yo recuerdo que antes, cuando nos daba una locura y siendo tarde decidíamos salir a cenar por ahí, siempre encontrábamos mesa en un sitio u otro, ahora es imposible. El sábado pasado salí a tomar un helado que se lío en un paseo previo y acabamos a las 21:00 pensando en que no teníamos cena en casa, ni yo ni nuestros amigos, por lo que decidimos cenar fuera. Así que sentado en la mesa de la heladería llamé a 6 sitios diferentes que se nos fueron ocurriendo: un restaurante vasco, un argentino, un asiático, dos bares de tapeo distintos y una hamburguesería, ¿sabéis cuál era la respuesta en todos y cada uno de esos establecimientos hosteleros? “Lo siento, estamos llenos”. Y yo me alegro por ellos, de verdad que sí, se lo merecen después del año que llevan, pero el caso es que antes podíamos hacer estas cosas y ahora no, lo que viene a demostrar que la caída de gasto en hostelería no es tanta cuando hablamos de establecimientos visitados por el cliente nacional, sino más bien por el turista extranjero.

Luego, de nuevo, hablaría de cómo unos respetan todas las medidas de seguridad llamando la atención a sus comensales si no las cumplen y de cómo otros les dejan hacer los que les da la gana, desde fumar hasta levantarse y pasearse por las mesas sin mascarilla porque van jugando con un crío pequeño, a esos les diría que parte de la culpa sí es suya, y siento mucho si soy tan clara.

Además, yo tengo una hija de dos años que también quiere moverse y se aburre sentada en la mesa pero o se aguanta o me la llevo lejos, a una espacio amplio donde pueda andar con ella un poco, lo que no hago es pasearme entre las mesas sin mascarilla jugando con la peque porque, obviamente, en esa situación la distancia de seguridad se va a freír espárragos.

Al final tenemos lo que nos merecemos. No vienen los turistas porque nos hemos pasado por el forro las restricciones consiguiendo que la incidencia subiera en España de nuevo de golpe y porrazo, la hostelería tiene ciertos problemas según el tipo de establecimiento que tengas y a quien esté dirigido, y no se consigue un número de reservas decentes en las zonas más turísticas porque todo está dirigido al extranjero y el nacional ha preferido optar por el turismo rural así que… ¿qué más queremos?

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